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3.- REFLEXIONES SOBRE ESTADO DE SITUACIÓN
La educación es un proceso que debería contribuir a la formación integral de los individuos como miembros activos y críticos de una sociedad determinada. Recuperar la producción colectiva de conocimiento, cuando hoy se privilegia el manejo de información. En lugar de hablar de calidad y de excelencia, nosotros proponemos que se hable de una educación digna. Una educación digna reivindica una formación integral para la vida, recupera el sentido crítico e histórico de las acciones humanas, promueve valores de solidaridad, justicia e igualdad, se opone a la lucha inútil y sin sentido por ubicarse en los primeros rangos de los rankings educativos nacionales y mundiales, y prioriza el ser sobre el tener. Si hablamos de dignidad es porque reivindicamos la sensibilidad y autonomía de los sujetos y no los reducimos a simples “recursos humanos”.
El primer gran reto consiste en devolver el carácter académico a nuestra institución y afrontar los obstáculos levantados al desarrollo de la ciencia y la tecnología necesaria, la diversidad cultural, el arte, la política y el pensamiento crítico e independiente, así como de todo aquello que se requiere para ofrecer propuestas alternativas a la construcción y difusión del conocimiento.
Derrotar la Precarización y flexibilización del trabajo docente
Generar y aportar conocimiento original y traducirlo en la mejora en la calidad de vida de los argentinos.
Estudios de grado y posgrado reconociendo las diversas orientaciones de tipo académico e ideológico, y soportada en transversalidad de docencia, investigación y extensión.
El enfoque uniprofesional tradicional, basado en el paradigma simplificador de la ciencia positiva, en general, capacita a intervenir sobre la realidad, exclusivamente en la parte que le corresponde dentro de la división del conocimiento que sus supuestos establecen, pero debido a que asume a dicha parte como a una totalidad en sí misma, es proclive a no tener en cuenta los efectos que su intervención puede tener sobre los otros aspectos del problema. Así, muchas veces, una intervención parcial sobre un aspecto de un determinado problema, puede producir efectos contrarios a los esperados sobre la totalidad del mismo. Concepción integral del problema del habitar y la necesidad de su abordaje multidisciplinario. Los fenómenos del mundo exterior y sus problemas, deben ser concebidos de una manera diferente a los del enfoque sectorial y aislado tradicional, éste enfoque es el de la complejidad. La complejidad no sólo es la base sobre la que se organiza lo que se denomina comúnmente realidad, sino que debe ser la base sobre la que se debe construir el conocimiento científico que permita conocer esta realidad.
De acuerdo con Morin: la complejidad es el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituye nuestro mundo fenoménico", […] "si tenemos sentido de la complejidad tenemos sentido del carácter multidimensional de toda la realidad" […] "La conciencia de multidimensionalidad nos lleva a la idea de que toda visión unidemensional, toda visión especializada, parcial, es pobre" (Morin, 1995)
Siguiendo a Jean Piaget y Edgar Morin, la transdisciplina no reniega de las disciplinas, sino que apunta a un pensamiento relacional, complejo, dinámico, de diálogo y revisión permanente. Es una forma de organizar el pensamiento y el conocimiento, que trasciende la disciplina.
Es necesario crear condiciones de cooperación creciente entre el producto del trabajo de los investigadores. Cooperación autónoma, basada en la igualdad creciente y en la reciprocidad solidaria de los participantes de la tarea universalista de construir conocimiento.
Autogestión pedagógica.
Derrotar la actual identidad moral operante y su lógica de acción, por el imperio de la determinación de una ética científica en la vida universitaria. Se han aceptado de modo natural y acrítico un conjunto de situaciones cotidianas de violencia invisible, que revela la existencia de relaciones sociales heterónomas. Jerárquicas y desiguales, donde uno está situado del lado de la “autoridad”, al que el otro le debe respeto y obediencia. Nos han expropiado la sensibilidad y, con ella, nuestra capacidad de in-dignarnos. Esa expropiación moral ha tenido un creciente desenvolvimiento de determinada lógica de acción.
El poder no es una cosa que se ve y se toma, sino que es aquello que hace posible establecer determinadas relaciones sociales, en detrimento de otras. El poder son acciones, relaciones sociales entre hombres, a través de cosas. El carácter que asuman estas acciones y relaciones nos dará la facultad que queremos, basada en la moral de la autonomía, y no en la eficacia del miedo y el castigo. Desobedezcamos toda orden de inhumanidad.